Patés que funcionan

Paté de pimientos asados y piña al jengibre


El otro día estrenamos la sección Patés que funcionan con el paté de zanahorias y manzanas asadas. Espero que lo hayáis probado ya porque realmente merecía la pena. Seguimos con nuestras dinámicas saludables, llenas de vegetales y fruta, hasta en la cena. Esta vez estábamos de celebración por el décimo aniversario de nuestra relación de pareja y por ello, quería probar algún paté original que se alejara de lo habitual. Así que de este emomento histórico familiar surgió la idea del paté de pimientos asados y piña al jengibre.

Ayer estuve hablando con Isa de que en un hipotético escenario apacalíptico, además de injertarme una mano biónica en forma de batidora (y algo de pelo en la calva), como ya anticipe previosly (in Mad Men, se me ha quedado esta muletilla), a muchos se nos iba a quitar la tontería de las dietas restrictivas. Eso sí, jamás renunciaré a mis patés. En este caso, he querido usar los pimientos que mi vecina de enfrente me trajo el otro día. Nunca se muy bien que hacer con los pimientos y siempre acaban en algún sofrito a última hora cuando están moribundos, pero esta vez quería darles un poco de protagonismo en su plenitud. Aprovecho para pedir disculpas públicas por el por culo que da mi perro con los ladridos, que les estará jodiendo el Ramadán a toda la familia.

Paté de pimientos asados y piña al jengibre

Como ya advertí, tengo por costumbre para elaborar mis mezclas para los patés; Verdura, frutos secos y hierbas frescas de mi patio. Además de esta fórmula infalible, esta vez he prscindido del limón, en la medida de que la piña ya nos iba a aportar ese punto acido. También he aflojado un poco con el ajo porque quería que el jengibre se ganará su lugar en el paté. Como fruto seco pretendía tirar de almendras, pero solo me quedaba esa movida que nunca se como se llama, que tiene forma de habichuela estirada y se usa a veces como base en los postres. Yo lo dire… Espera.. No, joder. Nunca me acuerdo. Y lo he buscado mil veces.

Lo de la piña era una apuesta arriesgada pero al final ha salido bien. Tampoco me la he jugado en exceso y he puesto solo una rodaja fina. Y además, en los ingredientes frescos he jugado con el apio y algo de mostaza, que también suele funcionar muy bien. La presencia de los tomates frescos y secos también han dejado a la piña en un segundo plano, pero prometo seguir especulando con esta amiga tropical en próximas entregas. El tomillo ha sido el invitado especial del jardín elegido para este plato.

Ingredientes

  • Dos pimientos asados (ni verdes ni rojos; de centro)
  • Hierbas del jardín (tomillo y unos tallos de cebollino)
  • Hierbas secas (pimienta)
  • Un arodaja de piña.
  • Un apio (con sus hojicas)
  • Un poco de mostaza.
  • Tomates secos hidratados.
  • Un tomate frecso que había sobrado de restregar tostadas.
  • Una cucharada detrás de otras de aceite de oliva.
  • ¡Ah! ¡Ahora sí me acuerdo! Menos mal… ¡Anacardos! Pero pocos… A ver si pensando en Ana Botella, por lo de Ana y sobre todo por lo de cardo.
  • MEDIO diente de ajo crudo.
  • Ralladura de jengibre.
  • Un poco de pimentón picante.

Elaboración

Bueno… Lo de siempre. Hay que asar los pimientos. En mi caso, cada vez que veo el horno encendido, me da reparo apagarlo y le meto algo para tenerlo en funcionamiento por si acaso lo quiero usar por la noche. En este caso venía ya trabajando de descongelar el pan de la ocmida y de hacer unas galletas de cacao y frutos del bosque. Así que para dentro los pimientos. Luego les he quitado la piel, porque es lo que se rumorea en Internet que hay que hacer en estos casos. Normalmente, no tengo costumbre de pelar nada. La piña sí, por favor.

Los demás ingredientes sol es cuestión de que se dispongan de ellos, pero mi falta de ortodoxia, me invita a deciros que los sustituyáis po los que os de la gana. En mi caso, tengo tomates secos hidratando casi permanentemente porque me dan la intensidad a los platos vegetarianos que necesito para no tener que atiborrarme a sobrasada después. También los uso mucho en salsas calientes, como por ejemplo, en pastas. Pero vamos, que se los echo hasta el cocido.

Presentación

No te confundas. A mí estos rollos de florecillas no me molan mucho, pero es por si acaso la señora lo sube a Instagram. Por cierto, podéis seguirla en @luna_lunita_yoga. El caso es que le he puesto el par de cortezas de piña y la flor de tomillo en medio. En general, el color ocre de los pimientos triturados, con el del pimentón rojo sobre la montañita y el amarillo del aceite, me han parecido muy atractivos a la vista pero habrá siempre algún cafre que vea en el plato un vomitado de cabra. Y quién soy yo para censurar sus fantasías. En todo caso, ya sabéis que si no es por la foto yo le lanzo el paté al plato como si fuera un empleado de comedor social de la Comunidad de Madrid.

Consumición

En este caso, nos lo hemos ventilado todo entre Isa y yo. Yo, como no tomo gluten, lo he huntado en una focaccia de maiz casera y me ha sentado la mar de bien. Luna no ha querido probarlo y Noor estaba con su aburrida dieta de bebé. Por lo que sea, a Luna le inspiran más confianza los patés que tienen color verde. Yo creo que siempre cree que está comiendo guacamole. Que también lo hago y muy bueno, pero me parece que aporta muy poco a la inteligencia colectiva de este nuevo mundo hiperconectado, por redundante. Sin embargo, estoy seguro de que este paté de pimientos asados y piña al jengibre está salvando vidas y mitingando la miseria en el mundo. De hecho, las ganancias que tenga con este post se dedicarán a la compra de mascarillas contra el Coronavirus.


También te puede interesar...

¿Cómo lo ves?

    ¡Dale!, no te cortes, por favor...

    Abrir chat
    Clases de yoga online